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Explorando la Armonía en "Mi Buenaventura": Secretos de un Arreglista

En el fascinante mundo de la composición y los arreglos musicales, cada obra representa un lienzo donde la técnica y la creatividad se encuentran. Recientemente, el músico Juan Carlos Valencia Ramos, conocido como "El Indio", compartió una serie de reflexiones sobre una de sus piezas clave: el arreglo de "Mi Buenaventura", de Petronio Álvarez.


El origen de una versión icónica

El viaje de este arreglo comenzó en el año 2002, cuando se gestó una primera versión para quinteto de metales destinada al ensamble Kanna Jazz Brass. Sin embargo, fue en 2009 cuando la obra tomó un nuevo impulso con una versión para banda, motivada por el director Leonardo Marulanda. Este trabajo no solo fue una pieza musical más, sino que se convirtió en una de las puertas principales para el desarrollo de la carrera de Valencia Ramos en la orquestación y composición actual.

La elección técnica: Tonalidad y Modos

Para lograr la efectividad sonora necesaria en los instrumentos de metal, el autor eligió la tonalidad de D menor, la cual cuenta con el Bb en su armadura. No obstante, el verdadero sello distintivo del arreglo surge de la exploración de los modos, estructuras de intervalos que permiten obtener sonoridades diferentes a las escalas mayor y menor convencionales.


En este caso, se utilizó el modo D dórico como eje central. La importancia de esta elección radica en que:

• El sexto grado de la escala queda sin alterar (si natural), lo que permite jugar con timbres y sonoridades armónicas distintas.

• Facilita el uso de la progresión II-V, una herramienta sumamente habitual en el jazz.


Aplicación de la Armonía Latina y el Jazz

Al tratar el D menor como un segundo grado, el arreglista pudo introducir dominantes y segundos relativos, creando secuencias armónicas más ricas. Una de las progresiones clave utilizadas en este arreglo es la secuencia: D menor (segundo relativo) → G7 (dominante) → E menor 7 (segundo relativo) → A7 (dominante principal de D menor).

Esta estructura armónica es muy frecuente en la música latina y sirvió como base para diseñar los motivos melódicos de los puentes y transiciones dentro de la obra.

Texturas y herramientas creativas

Más allá de las notas, un arreglista busca cambiar la textura y el "tinte" de la música.


Valencia Ramos explica que utilizó una sucesión de acordes derivados del D dórico (D menor, E menor y G) y les añadió un pedal, lo cual transforma completamente la percepción auditiva de la sección.


Para cerrar estas transiciones con "poder", el autor incorporó acordes con 9b y 5b antes de regresar a la tonalidad principal de D menor, otorgando un cambio dinámico y efectivo para el oyente.

Conclusión

El trabajo del arreglista consiste en descubrir formas de insertar elementos propios que sirvan como puentes, introducciones o cambios de textura. A través de la rearmonización y el uso de modos como el dórico, una obra clásica como "Mi Buenaventura" puede adquirir una nueva dimensión sin perder su esencia.

Si deseas profundizar más en estas herramientas musicales, puedes seguir el trabajo de Juan Carlos Valencia Ramos en su canal de YouTube, donde continúa compartiendo anécdotas y técnicas sobre su proceso creativo.



 
 
 

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